En el contexto actual de la salud, donde la exigencia operativa es alta y muchas veces impredecible, cuidar a los equipos se vuelve un pilar clave de la sostenibilidad institucional. En Clínica Universidad de los Andes, desde el área de Gestión de Personas, trabajamos con una mirada que busca equilibrar la operatividad clínica con el bienestar y la salud mental de quienes forman parte del equipo asistencial.
Uno de los focos que más relevancia ha cobrado en este camino ha sido el seguimiento activo de las horas extra (HHEE). No solo desde el control financiero o cumplimiento normativo, sino como un indicador de funcionamiento organizacional.
Actualmente, nuestro equipo audita las aprobaciones de HHEE realizadas por las jefaturas y utiliza herramientas como rFlex para monitorear en tiempo real cuántas horas están siendo generadas, por quiénes y en qué contexto. Esta visibilidad nos ha permitido identificar patrones importantes, especialmente en periodos críticos como vacaciones, campañas de invierno o alta demanda asistencial, donde las horas extras tienden a incrementarse de manera significativa.
También hemos notado que ciertos equipos tienden a depender más de las HHEE que otros, lo cual puede reflejar dificultades en la planificación, el ausentismo o la distribución del trabajo. Más allá del número de horas, este tipo de alertas nos ayuda a levantar conversaciones estratégicas con las jefaturas y ofrecer acompañamiento en la toma de decisiones.
El uso sostenido o excesivo de HHEE tiene consecuencias evidentes: fatiga, estrés, menor rendimiento, y en casos prolongados, incluso ausentismo o licencias médicas por agotamiento. Además, implica costos inesperados y riesgos legales si no se gestiona adecuadamente. Por eso, estamos trabajando en fortalecer la entrega de reportes mensuales a las jefaturas, que les permitan anticiparse a estos escenarios y ajustar la planificación antes de que se conviertan en un problema operativo o humano.
Nuestro desafío hoy es avanzar hacia un modelo más estratégico que preventivo, donde las HHEE no se conviertan en un “recurso normalizado”, sino en una medida excepcional, bien gestionada y justificada. Queremos pasar del control reactivo a la anticipación y el equilibrio.
En este sentido, rFlex nos entrega no solo visibilidad, sino también capacidad de análisis. Poder cruzar datos y entregar reportes personalizados a cada unidad nos permite tomar decisiones mejor informadas y acompañar a los equipos en tiempo real.
Al final del día, las horas extras no son solo un gasto adicional: son un reflejo del estado de salud organizacional del equipo. Si se usan constantemente, hay algo que no estamos viendo. Monitorearlas, analizarlas y conversarlas se ha transformado en una práctica clave para garantizar no solo la eficiencia de la institución, sino también el bienestar de quienes están en la primera línea del cuidado.