Chile, Perú y Colombia  |     Agendar Reunión

Síguenos en nuestras redes

¿Cómo ser un líder movilizador en salud?

¿Cómo ser un líder movilizador para las nuevas generaciones en salud? El reto, transformarse.

¿Cómo ser un líder movilizador en salud?

Si hoy deseas ser ese líder capaz de movilizar a las nuevas generaciones de salud, debes transformarte.

Liderar equipos de salud en la actualidad significa reconocer que las generaciones millennial y Z son la fuerza laboral principal en las instituciones. Pero también debes ser consciente de que existe una brecha significativa entre tú y los integrantes de tu equipo, una brecha que se alimenta de diferentes experiencias, creencias, valores, motivaciones y propósitos. Como coach de líderes y equipos de salud, he tenido la oportunidad de conocer ambas perspectivas, y puedo afirmar con certeza que esas diferencias son reales. Sin embargo, hay algo profundamente poderoso que las une: a pesar de tantas alternativas, todos ellos eligieron de manera consciente una carrera que impacta positivamente a las personas y al mundo. No se fueron por caminos comerciales ni por carreras de moda; optaron por una profesión que les permite contribuir a algo mucho mayor. Y ahora, ese mismo propósito los ha llevado a ser parte de tu equipo, al igual que tú elegiste formar parte de él.


El desafío: la brecha generacional en salud

En mi experiencia he percibido que los líderes que hoy ocupan roles de jefatura son, al menos, 15 años mayores que el miembro más joven del equipo. En algunos casos, la diferencia de edad es mucho menor, y en otros, muchísimo mayor. En ambos escenarios, la validación de esos líderes entre sus pares pasa por adoptar comportamientos muy alineados con las estructuras jerárquicas tradicionales de las instituciones de salud, estructuras organizacionales muy verticales. Desde esta perspectiva, estos líderes observan a los jóvenes y manifiestan (como me lo han hecho saber en más de una ocasión) que no se comprometen, que se ausentan del trabajo apenas su salud se ve afectada, que no levantan la mano para asumir tareas adicionales o que no se acercan a sus compañeros para ofrecer ayuda. He escuchado esto más de una vez, expresando un: “Ya no es como antes”. Mi pregunta es: ¿Lo de antes era mejor? ¿Está bien presentarse a trabajar estando enfermo? ¿Está bien asumir nuevos desafíos sin reconocimiento alguno, simplemente porque “es lo que se hace”?

Sin duda, es un desafío liderar hoy en salud, porque, desde mi perspectiva, no podría decirte que algo esté bien o mal. Soy una millennial del 84 y tengo un poco de todo en mi forma de ver la vida. Lo que sí tengo claro es que, si hoy me toca liderar en salud, debo abrir mi mente, derribar creencias, sacar los sesgos y ampliar perspectivas. La vida hoy tiene más matices que nunca, pero si tu desafío es convertir a tu equipo en uno de alto rendimiento, tendrás que ponerte los lentes de todos, adoptando un acto absoluto de empatía.

Es hora de salir del romanticismo de lo que fue, porque eso ya no existe. Hoy, son otros tiempos los que corren, otras personas las que los transitan. Y si estás liderando un equipo diverso, lo primero que debes hacer es abrir tu mente y ver el éxito en este presente. No se trata de aferrarse a lo que fue, sino de abrazar lo que es y lo que está por venir.


La falta de conexión: el mayor obstáculo para la motivación

Hoy, la alta demanda en salud, los escenarios desafiantes, una economía que no está dando abasto y un sistema de salud en deuda absoluta con sus trabajadores nos han llevado a una crisis de motivación. Sin embargo, estamos aquí para sacar adelante la tarea, para liderar el cambio, para movilizar al equipo, para motivar, y esto último requiere tomar consciencia de la importancia de tu actuar como líder para hacer que el barco se mueva en el rumbo correcto.

Aquí viene algo clave: estas workforces son personas que quieren sentirse valoradas. Están dispuestas a dar lo mejor de sí para llevar el barco a puerto, siempre y cuando sientan que existe un vínculo real, que se les valore como persona no como un trabajador más.

Estas generaciones darán todo de sí cuando exista interés genuino por sus motivaciones personales y profesionales, cuando no olviden su cumpleaños, cuando sepan qué música les gusta y por qué, cuando entiendan por qué suben el cerro en solitario después de cada turno, cuando sepan qué les gustaría aprender o qué área de la salud les apasiona.

Podrás motivar y movilizar a tu equipo cuando sepas cómo llegar al corazón de cada una de estas personas. Y para esto, tendrás que entrenar tu capacidad de influir. En el libro “Influencia y Persuasión” de Harvard Business Review, Nick Morgan (ensayista, conferencista y coach) menciona que existen cuatro componentes clave: El poder posicional, es decir, tener un cargo que te da la oportunidad de guiar una conversación y atraer la atención de los demás; la emoción, comunicar con pasión, que te llevará a movilizar los corazones de las personas; si esto se suma al conocimiento, se convierte en un líder tremendamente influyente; y si además te vuelves consciente de las señales no verbales, tendrás muchísimo a tu favor para conectar con cada integrante de tu equipo y motivar de manera poderosa.


Vínculos de confianza: la clave para el éxito

Establecer un vínculo de confianza no es fácil, pero cuando lo logras, esa persona sabe que cuenta contigo para lo que necesite. Y la consecuencia más poderosa: el compromiso.

No se trata solo de autorizar días administrativos, ni vacaciones, ni cambios de turnos. Es mirar a los ojos y decirle lo importante que ha sido su trabajo el día de hoy. Es reconocer al ser humano detrás del profesional, darle el espacio para crecer, innovar, ser autónomo, aprender y sentirse parte de algo más grande.


El liderazgo de hoy: transformarse para impactar

En el 2018 hice una investigación que fue mi tesis de magíster titulada “Vocación de servicio en jóvenes millennials” y desde ahí que entiendo más el comportamiento. Porque son generaciones que nacieron en democracia, con el cinturón de seguridad puesto, con familias más pequeñas, con la mayoría de los juguetes deseados independiente si los padres tenían o no los recursos porque ya existían las tarjetas de crédito, no se sentaron en la mesa del pellejo y crecieron como el gran tesoro de sus padres, colmados de seguridad y feedback positivo. Necesitan motivación externa, lo necesitan para avanzar y tú como líder tienes que ser consciente de esto para intencionar tus acciones y sumar al vínculo.

Si quieres movilizar a las nuevas generaciones, primero debes transformarte tú. Amplía las perspectivas de tu vida, elimina los sesgos y comienza por la intención sensata de ser el mejor líder para estos tiempos.

 

 

¿Cómo ser un líder movilizador en salud?

 

 

Scroll to Top