Clínica Las Condes y su compromiso con la Humanización de los Cuidados Intensivos
El proceso de certificación obtenida es un hito que como institución y desde la Subdirección de Enfermería nos llena de orgullo y reafirma nuestro compromiso con una atención centrada en la persona.
Nuestra certificación en Humanización de los Cuidados Intensivos, es la primera en Chile y la sexta en Latinoamérica. Esta certificación es otorgada por H-UCI, cuenta con el aval de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (SOCHIMI) y fue verificada por la entidad internacional AENOR, líder en procesos de certificación.
Este logro refleja un trabajo sostenido y profundo del equipo, en torno a prácticas que promueven la dignidad, el respeto, la contención emocional y el vínculo humano en contextos de alta complejidad clínica. Cómo Subdirección de Enfermería, estamos convencidos de que la humanización no es un complemento, sino un pilar esencial de la excelencia clínica.
Para nosotros, esta experiencia representa una invitación para seguir ampliando estos enfoques hacia otras unidades, e integrar miradas colaborativas que fortalezcan el bienestar, la cultura interna y la calidad del cuidado.
Un camino en la búsqueda de humanizar los cuidados
La humanización del cuidado ha estado presente desde los inicios del Centro de Pacientes Críticos (CPC) y la Unidad Cardiovascular (UCV), con una política de visitas abiertas sin restricción de horario durante el día y la participación activa de la familia en las decisiones y los cuidados de nuestros pacientes. Sin embargo, cuando conocimos el proyecto HUCI y su programa de acreditación, consideramos que debíamos comprometernos en profundizar en las estrategias de humanización bajo una visión más integral. Este proyecto, que nació como una idea el 2022, se formalizó con la postulación a la acreditación en enero de 2023.
Antes de iniciar el proyecto, se incorporó una psicóloga clínica a la unidad y nos centramos en las necesidades de los equipos, que post pandemia, requerían de un cuidado especial. Se implementaron diversas estrategias de apoyo como talleres de mindfulness; pausas conscientes; aprendizaje de ejercicios de relajación y respiración, taller de compasión y autocompasión, entre otros.
Inicio del proyecto
El primer paso fue crear un equipo a cargo que levantara un diagnóstico de situación, analizando las exigencias de manual de acreditación de buenas prácticas y los protocolos que teníamos en nuestras unidades. Terminado este proceso, se protocolizaron las prácticas con las que contábamos y se definió la necesidad de crear nuevos protocolos para las que debíamos implementar.
En una segunda etapa se realizaron capacitaciones sobre los requerimientos de la acreditación y se planificó trabajar en las 7 líneas definidas como buenas prácticas. Para cumplir este objetivo, se invitó a todos los integrantes del CPC y UCV a unirse a grupos de trabajo, cuya función era revisar cada línea, levantar las necesidades y crear o actualizar protocolos y guías. En esta tarea se involucró a todos los estamentos de las unidades críticas y de las áreas de apoyo asociadas (kinesiología; Terapia ocupacional, nutrición, fonoaudiología, etc).
Para facilitar el acceso al trabajo en equipo, se crearon códigos QR de cada línea, que derivaban en grupos de WhatsApp, donde se compartía información e ideas, se generaron 160 grupos de trabajo para avanzar en cada buena práctica.
Luego de preparar toda la documentación, se capacitó sobre los nuevos protocolos y se implementaron las buenas prácticas en las que se había trabajado. De esta manera se formalizaron procesos tales como: Visitas terapéuticas fuera de la unidad; Visita de mascotas; Evaluación y preparación de los más pequeños de la familia para visitar a los pacientes (psicóloga clínica) ; Implementación de estrategias de apoyo al personal; Creación de Afiches e información a través de códigos QR para la educación al paciente y su familia, Definición de horarios extendidos; Cuidados de final de vida (corazón púrpura); Formación al personal en comunicación de malas noticias, entre otros.
Por último, se subió a la plataforma de HUCI toda la información y los documentos requeridos para la revisión y recibimos la visita de los acreditadores en agosto del 2024. Finalmente, con mucho orgullo y alegría, recibimos la certificación en Humanización de los Cuidados con nivel de excelencia en el mes de octubre pasado.
La humanización más allá de una acreditación.
La humanización del cuidado va más allá de protocolos clínicos: implica ver al paciente como un ser humano integral, reconociendo sus emociones, su entorno familiar y su dignidad en los momentos más críticos de su vida. En ese sentido, la acreditación obtenida no solo certifica un estándar de calidad, sino que, valida nuestro objetivo y nuestros valores enfocados en una atención centrada en las personas y en el respeto.
La humanización del cuidado no es una opción, sino una necesidad urgente en todo sistema de salud. En tiempos donde la tecnología y la eficiencia ocupan un lugar protagónico, volver a poner al paciente en el centro del cuidado —con sus miedos, esperanzas y derechos— es un objetivo fundamental para la gestión del cuidado.
Cuidar con humanidad no significa renunciar a la excelencia clínica, sino integrar ciencia y sensibilidad en cada atención, en cada decisión y en cada interacción. Porque, al final de cada proceso de hospitalización, lo que más recuerdan los pacientes y sus familias no es solo el tratamiento recibido, sino que los equipos de atención, las personas y cómo fueron tratados en esos difíciles momentos.